miércoles, 20 de octubre de 2010

Vuelta a casa filosófica.

El hambre llama, y no está nada mal comer algo antes de volver a casa, pienso, entonces entro a uno de esos "restaurantes" sobrevalorados y sobremediatizados que todos conocemos muy bien, este estuvo en el ojo de los medios hace poco, por un loco escandaloso, ya usted sabe a que me refiero.

Miro con atención a los que están detrás del mesón, son tantos... pero hacen tan poco, los veo caminar en circulos chocando unos con otros en un lugar que evidentemente es muy pequeño para tanta gente. Curiosamente el pedido sale antes de que termine de pagar, parece que eso de que "las vueltas dejan" en este caso se aplica.

Al subir al comedor me fijo en la extraña costumbre de mis compatriotas, los que andan en grupo se sientan en mesones que dan a la pared, mesones destinados para gente que come sola, como castigada mirando al muro. Y los que andan solos se sientan en mesas para dos o cuatro personas. Curioso. Y doblemente curioso, porque yo hago lo mismo.

Me pregunto por qué alguien come solo, debería haber una ley que lo prohibiera, comer es una actividad intrínsicamente grupal, no se trata solo de engullir, sino de compartir, pero en estos restaurantes eso pierde sentido. Me imagino a alguien comiendo solo en el "Carvso" o en el "BordeRio" y es una imagen imposible, casi imposible.

La mujer de la mesa de al lado, que también come sola, me mira de reojo, al mirarla yo de vuelta corre la vista hacia otro lado, ¿Mirar a los ojos a alguien mientras come solo será una falta de respeto? Es como una invasión a la privacidad, a la privacidad del que come solo en un restaurante.

Noto que la mujer es tonta, si, soy una prejuiciosa, pero no puedo percibirla de otra manera, está comiendo ensalada de lechuga con pollo, no puede ser inteligente y venir al palacio de la hamburguesa a comer ensalada. ¿Por que no fue al Naturista o al Vegetariano que están a la vuelta? De verdad que engañarse de esa manera es de tontos, querer comer sano donde el pollo de la ensalada es frito es algo iluso. Se nota que es de las que pretenden mantener la línea.

Miro al otro lado y un estudiante secundario, solo también, come una de esas hamburguesas que ofertan como super gigantes, pero que todos sabemos que es igual que todas las demás, todos sabemos que solo achicaron el pan para que el pedazo de carne pareciera más grande, pero callamos, igual la compramos.

Yo, yo se que lo que estoy comiendo es una mierda, se que los tomates son trangénicos y que la carne es de dudosa procedencia, pero es tan rico... como disfruto el minuto y medio que me dura la hamburguesa... y en ese instante recuerdo una escena de Matrix, una donde el malo hace un discurso sobre como él está consciente de que es todo una mentira, pero es una mentira deliciosa, mientras come un bocado de filete. Divagaciones.

La mujer ya terminó de comer, pero sigue ahí, y yo me pregunto, ¿Por qué hacer sobremesa cuando se comió solo? Pero ella tiene un motivo, llama a un hotel preguntando si ya se desocupó la habitación que esperaba, le reclama al que le atiende porque lleva casi todo el dia esperando la habitación, pero le dan una mala noticia, no, no hay habitaciones hasta dos días más, la mujer pone cara de angustia, y a mi me conmueve. ¿Qué va a hacer en Santiago, una ciudad tremendamente hosti, dos días sin alojamiento. "Ya encontrará algo" me digo, para reprimir mis ganas de invitarla a quedarse a mi casa, este corazón de abuelita que tengo, que me juega malas pasadas, casi me gana esta vez. Corro la mirada y trato de pensar en otra cosa.

Noto que se ma acabó la comida y aun queda bebida, eso está mal, una comida bien planeada considera que el líquido dure exactamente lo que dura el plato, en fin, camino y dejo los restos de mi comida en el contenedor de basura. Encuentro asqueroso tener que enfrentarse a un basurero cuando uno acaba de terminar de comer, pero asi son las reglas de este lugar, mi novio en cambio siempre deja la bandeja sobre la misma mesa, se arregla y se va, pero para mi es imposible, pienso en el que vendrá despues de mi que quiera usar la mesa.

Entonces la bebida se vuelve un conflicto de vida o muerte, le queda al vaso, pero no quiero tomar más... lo pienso un segundo pero no concibo echar el vaso con bebida al contenedor, me imagino a la pobre señora de la limpieza tratando de arreglar el desastre de una bebida desparramada en el fondo del basurero y decido llevarmela mejor. Pero en la calle sigo en la misma reflexión, me es imposible deshacerme de la bebida en ningún basurero, al que le toque limpiar se va a encontrar con el desastre, ¡rayos! , por qué me habrán criado tan considerada con el resto, podría ser despreocupada e individualista y mi vida sería más sencilla, pero ¡ojo!, sería un robot como todos los demás en esta ciudad, ¡NO, ME NIEGO!, y de pronto la bebida se convierte en el objeto de mi revolución, un objeto que podría cambiar mi destino y decido que tendré que beberla toda y botar el envase vacío, no perjudicar a nadie y ser distinta de los demás habitantes de esta ciudad, y así con mi vaso revolucionario (y su logo dorado, emblema del capitalismo estampado por todos lados) camino orgullosa por estas calles atestadas de gente, que idiota.

Me detengo en el paradero y miro el vaso, ya vacío, y siento que mi estómago va a explotar, puedo deshacerme de él, pero mientras lo boto me pregunto si será desechable, quizá estoy contaminando, ¡rayos! , pero es tarde para hacer esa reflexión, viene la micro, me acuerdo de la mujer un segundo, lamento no haberla ayudado, pero es demasiado tarde y hay que correr y emprender otra lucha muy distinta, la lucha por lograr volver a casa.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Manuel García - Piedra Negra






Nadie toma por asalto aquello que llamamos la realidad
y ni siquiera un artista revólver de estrellas sabe algo de ella
la realidad ya no es un privilegio
es lo que nos sucede al andar,
sólo al andar,
sólo al andar

Pues los artistas atacan su piedra con símbolos que no entendemos
se sientan a mirar su piedra y nos hablan de sueños,
de sueños y sueños

Estamos todos
frente a una piedra
tratando de romperla
con la mirada
y no pasa nada
¡no pasa nada!

Estamos solos
frente a una piedra
tratando de moverla
no.......... ¡no!

y los filósofos dicen que la piedra ya se rompió y no lo vemos
se sientan a mirar su piedra y nos hablan de lejos,
de lejos, de lejos

y los políticos dicen que todas las piedras son del color de ellos
se sientan a mirar su piedra y nos hablan del pueblo,
del pueblo y del pueblo

Estamos solos
frente a una piedra
tratando de moverla
con la mirada
no pasa nada
no pasa nada

Estamos todos
frente a una piedra
tratando de romperla
no.......... ¡no!
no.......... ¡no!

y los hombres de la religión dicen que todas las piedras serán de dios
se sientan a mirar su piedra y nos dicen lo que debemos, lo que no

Estamos todos
frente a una piedra
tratando moverla
con la mirada
y no pasa nada
no pasa nada

Estamos solos
frente a una piedra
frente a una piedra negra
no.......... ¡no!
no.......... ¡no!
no.......... ¡no!

Poner los pies en la tierra...

Es dificil mantener los pies sobre la tierra, no olvidar de donde venimos. Hay tantas distracciones en el camino que cuando llegamos a adultos olvidamos qué soñabamos llegar a ser cuando éramos niños, todo se vuelve una vorágine de logros, metas, gustos, plata, apariencias... uff, mil cosas.

Y en esta parte me acuerdo de la película Inception, que plantea la importancia de tener un tótem, un objeto que nos recuerde que estamos en la vida real y no soñando... creo que es justo necesario tener uno. No necesariamente debe ser un objeto, puede ser un lugar, una persona, una canción.

Yo carezco, en general en mi vida, de objetos simbólicos, mi total contrariedad a los ritualismos me lo ha impedido y rápidamente desecho elementos que otros han tratado de imponerme como símbolos de cosas intangibles.

A diferencia de los objetos hay dos cosas que en mi hacen el efecto del tótem, los lugares y la música. Los lugares representan momentos de mi vida, momentos importantes que reflejan el centro de lo que soy. Las canciones, por otro lado, las tengo muy profundamente asociadas a elementos de mi naturaleza primitiva, a mis impulsos y deseos, y son capaces, por si solas de inquietar mis convicciones e ideales, de desordenarlo todo allá adentro aunque lleve años dormido.

Y bueno, eso ocurrió ayer, tuve la posibilidad de estar en una presentación muy íntima de Manuel García y sus canciones, su música siempre he asociado con el clima, me da la sensación de que sus canciones pueden comenzar como una leve llovizna y terminar en un gran temporal de sonidos que envuelve y perturba, pero por sobre todo sus letras, en esta oportunidad me recordaron mis impulsos perdidos y lo envuelta que estoy por estas distracciones de las que hablaba al principio.

No es nada cómodo darse cuenta, una vez más, de lo débil que son nuestras convicciones, y de lo ligero de consciencia que nos volvemos a veces, pero es necesario hacerlo, escuchar un par de canciones de Manuel García y un par de Victor en un bus camino a Valparaíso.

Es emprender un viaje hacia el centro de uno mismo.

jueves, 19 de agosto de 2010

Desvelo Compartido

Llevamos casi un año viviendo juntos, la verdad es que todo ha ido mejor de lo que pensé, lo cotidiano lo hemos resuelto con mucha facilidad, nos soportamos sin problemas, sabemos lidiar con el mal humor y las "mañas" del otro y somos muy comunicativos, no digo que no tengamos discusiones, pero más temprano que tarde resolvemos nuestras diferencias.

Lo más simpático de todo es ir descubriendo cada día cosas nuevas del otro, nunca de acaban, a veces son agradables, otras no tanto, algunas son simpáticas la primera vez, solo la primera... y así... día a día vamos descubriéndonos. Mi último descubrimiento fue que si se desvela uno no duerme ninguno de los dos.

No somos insomnes, de hecho somos muy buenos para dormir pero la otra noche él no podía dormir, yo no me enteraba aún.... hasta que, aburrido de mirar al techo se levantó, fue por sus apuntes, desperté levemente... me hacía cariño en la cabeza para que no despertara del todo (tipo 2:30 am) papel que hojeaba, yo que despertaba, al fin ya acostumbrada al sonido me volví a dormir... Se aburrió de estudiar, se levantó y fue por el computador (4:00 am)... desperté levemente. A las 5:00 am se le ocurre escribir un email y el tecleteo me despertó irremediabalemente, llena de mañas me di vuelta, le cerre el computador, apagué la luz y lo obligué a acurrucarse conmigo, pero no... él estaba inquieto. Finalmente terminé de despertar del todo y le pregunté que le pasaba... conversamos de su inquitud. A las 6:30 am, ya amaneciendo, dimos el tema por cerrado y al fin pudimos dormir. A las 7:30 sonó la alarma y la noche se había acabado para mi. Al trabajo.

Ese martes supe lo que era trabajar después de una noche de desvelo compartido.